
Es interesante ver la percepción que el mundo tiene sobre un diseñador gráfico. Interesante pero a la vez desepcionante para quienes estudiamos esa licenciatura, pues al ser una carrera prácticamente nueva, carece de credibilidad y fidelidad.
Alguna vez subiéndome a un taxi, el conductor me preguntaba qué estudiaba, a lo que contesté de inmediato “Diseño Gráfico”. La respuesta fue tajante y ofensiva: “ah claro, hace dibujitos, qué padre”. Fue la primera vez que escuché esa respuesta, pero no la última.
A medida que he ido avanzando en ésta carrera, me he topado con clientes que piensan de la misma manera, creen que diseñar es “poner bonito” algo ya hecho. Éste mito se ha desarrollado por muchos factores, el primero ya lo mencioné, es una carrera nueva que poca gente conoce y que por lo mismo no se le toma en serio. A ésta carrera se le ve sumamente vinculada con el arte, en parte lo está, pues el diseñador debe trabajar con cualquier tipo de materiales y en cualquier tipo de espacios siempre analizando las formas y colores que utiliza. Sin embargo lo que nos diferencía del arte es un detalle que muchas veces pasa desapercibido… “la razón”. Es decir, cuando un artista pinta, actúa, canta o esculpe, generalmente lo hace expresando sus más profundos sentimientos y no le importa si la gente al ver su obra llega a sentir lo que él al hacerla. Simplemente no es algo importante para él, ni dejará de hacer su trabajo porque el mensaje no sea comunicado. Por el contrario, el diseñador cuando realiza su trabajo lo hace con un fin, él debe comunicar algo al mundo a través de su producto gráfico. Es por eso que no se debe tomar a la ligera ningún detalle como la elección tipográfica, cromática, formato, medio, lenguaje, imagen, etc. Todo debe converger en una unidad que llegue específicamente al perfil de la sociedad que el producto vaya dirigido.
La gente cree que ya todo lo sabe, que nadie puede llegar e informarle algo que no sabía, más si se habla de gente adulta. Todo tema social debe ser informado a la sociedad de manera clara y es responsabilidad de quien lo vive o de quien tiene información verídica, informarlo. Por ejemplo, en el momento en el que se descubre el Virus del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) lo inmediato fue el rechazo, pues todos creían que con mirar a la gente infectada, se contagiarían. Pero fue responsabilidad de los infectados y los doctores el hecho de informar al mundo sobre las verdades y mitos de ésta nueva enfermedad. Así es como los mismos diseñadores tienen la responsabilidad de informar a la gente lo que un diseñador hace. Primeramente con los propios clientes que vengan a nosotros, haciéndoles saber que no les “haremos bonito” su logotipo, que más bien les generaremos la identidad corporativa y sustentaremos el por qué es funcional su marca.
Cabe mencionar que en todas las carreras existentes encontraremos siempre gente incompetente que descalifique el trabajo de un profesional y que incluso refuerce ante el cliente la mala imagen de un diseñador. A demás de eso, el diseñador sufre por la existencia de técnicos en computación. Mucha gente cree que diseñar es saber manejar una plataforma de diseño, por lo tanto los técnicos que dominan las interfaces son usualmente contratados como diseñadores; careciendo de funcionalidad, sustento y conceptualización en sus proyectos gráficos. Por lo tanto es importante aclarar siempre eso ante nuestros clientes, hacer notar nuestros estudios y el sustento que le daremos a nuestro diseño. Así respaldaremos tanto nuestro trabajo, como nuestro cobro y finalmente nuestra “reputación”.
Por otro lado el diseñador también ya ha sido catalogado socialmente con muchos calificativos que perciben de quienes ejercen la profesión. Existen dos grandes grupos de estereotipos para un diseñador, el primero de ellos es una persona sumamente “snob”. Una persona que cuida minuciosamente su imagen personal, vestidos siempre casual o formal. Generalmente bien combinados en colores y texturas visuales. Muchos de ellos usan lentes sumamente “chic” y suelen hablar con términos propios de diseño. Son considerados como intelectuales y personas que evidencían constantemente sus conocimientos. Donde quiera que se sienten a comer a platicar o pasear estarán criticando los carteles, folletos, booklets y demás diseños que se acerquen a ellos. Jamás están conformes visualmente, siempre encuentran un fallo en algo. Y por otro lado ubicamos a otro tipo de diseñador el cual se le relaciona más con los medios electrónicos y audiovisuales. Éstos son conocidos como “pandrosos”, se les puede identificar por vestir siempre con ropa holgada; en el caso de las mujeres, poco maquillaje, poco cuidado en el cabello. Generalmente metidos en la computadora, “posteando” mensajes en todos los blogs posibles y con una gran cantidad de amigos… pero cibernéticos.
Internamente la percepción es similar. Dentro de mi personal punto de vista, es difícil conservar un amigo que tenga la misma profesión que tú. Puedes conservarlo mientras no hablen de diseño, pues ahí es donde pueden existir los conflictos. Las percepciones siempre serán distintas y cada quién trabaja a su ritmo y bajo su “fórmula”. La manera en la que puedes sobre llevar esto es siendo más frío u objetivo a la hora de recibir críticas.
En general debemos estar concientes de lo que es nuestra profesión y ser muy críticos tanto para dar correcciones como para recibirlas. Es sumamente importante cuidar la “reputación” de nuestra carrera a través de nuestro propio trabajo. No esperemos que alguien más lo haga por nosotros, lo único que tenemos que hacer es trabajar bien.

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